The Lancet, UK

Junio 2015

Khameer Kidiaemail, Chiratidzo Ndhlovu, Shamiso Jombo, Melanie Abas, Azure T Makadzange

Las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del año 2013 para el cuidado de adolescentes seropositivos abogan por la participación activa de los mismos en el cuidado de este sector de la población. Sin embargo, estas directrices incluyen pocos ejemplos sobre los logros conseguidos con la participación de los adolescentes y ofrecen solo algunas recomendaciones para una mejor puesta en acción del plan. Se estima que los adolescentes que viven con VIH pueden ser de importancia en el suministro de servicios de salud mental para sus coetáneos a través de un modelo de delegación de funciones, en el que los adolescentes seropositivos son capacitados para ofrecer terapias psicológicas básicas.

Tanto los mejoramientos en el acceso a la terapia antirretroviral como una progresión más lenta de la enfermedad han ayudado a niños infectados perinatalmente de VIH a sobrevivir hasta la adolescencia. Es por ello que la salud psicosocial de los adolescentes se ha convertido en un asunto prioritario para los proveedores de atención médica y para los responsables de formular políticas. A este respecto, la carga que representa una salud mental precaria en adolescentes seropositivos es, además,  agravada por factores como el estigma, el abuso sexual y la pobreza, y aumenta el riesgo de un cumplimiento deficiente de la terapia antirretroviral. Por otra parte, la escasez de personal médico y otras limitaciones representan una dificultad para el acceso a servicios de salud mental para este sector de la población en África Subsahariana.

Otro factor que dificulta la atención psicológica de los adolescentes es la falta significativa de recomendaciones ajustadas al contexto cultural. Por ejemplo, hay poco apoyo profesional en el proceso que atraviesan los pacientes al descubrir y revelar su condición de portadores de VIH positivo, así como de otros trastornos mentales como la depresión y la ansiedad. Para poder ofrecer un apoyo más efectivo a los adolescentes seropositivos, es necesario que los investigadores realicen estudios rigurosos que permitan diseñar y establecer intervenciones culturalmente relevantes para los pacientes, tomando en cuenta las necesidades y preferencias particulares de esta población en crecimiento.

Sin embargo, hoy en día siguen habiendo deficiencias severas en el personal de los servicios de salud mental, lo cual impide una intervención efectiva. En Ghana, por ejemplo, hay solo 11 psiquiatras disponibles para una población de 25 millones de personas. A este respecto, pioneros de la salud mental reconocidos mundialmente abogan por el modelo de delegación de funciones para abordar las deficiencias de personal. Este modelo incluye habitualmente la capacitación de miembros de la comunidad para brindar atención psicosocial básica, como por ejemplo terapia cognitivo conductual y terapia de resolución de problemas. El modelo de delegación de funciones ha demostrado su efectividad en adultos en contextos con alta prevalencia de VIH, pero no ha sido probado aún en adolescentes.

En toda África, los jóvenes educadores seropositivos ofrecen asistencia en el cuidado de adolescentes con VIH de manera tanto formal como informal. A este respecto, durante un estudio cualitativo llevado a cabo por investigadores en la clínica para adolescentes con VIH más grande en Zimbabue, un joven de 18 años de edad habló de los beneficios del apoyo psicológico brindado por adolescentes:

“Cuando estoy solo en casa comienzo a pensar en el fallecimiento de mi madre. Estando aquí, los otros me aconsejan en el grupo de apoyo, lo cual me ayuda a calmarme y a eliminar los malos pensamientos. En este lugar no hay lugar para culparse a sí mismo o pensar que se es el único en esta situación”.

Por otra parte, Zvandiri es una organización comunitaria en Zimbabue que capacita a los adolescentes seropositivos para ayudar a proveer pruebas de VIH, orientación y capacitación a otros coetáneos con VIH. El éxito de Zvandiri ha llevado al Ministerio de Salud y Atención Infantil del país a expandir el modelo a nivel nacional.

Los proveedores de servicios de salud podrían alegar que estos adolescentes no son aun suficientemente maduros para cargar con la responsabilidad del cuidado psicológico de sus compañeros, o que su condición simultánea de pacientes y proveedores de atención psicológica puede representar un conflicto de intereses. Nosotros reconocemos que esta situación conforma un reto para los realizadores de políticas y para los programas de apoyo. Sin embargo, la experiencia clínica y la experiencia obtenida de las investigaciones demuestra que si los adolescentes son seleccionados cuidadosamente y son capacitados de manera adecuada pueden convertirse en facilitadores maduros y competentes de atención psicológica para sus contemporáneos, y pueden incluso prosperar en dicho ámbito. Es momento de reflexionar sobre la implementación de atención psicológica cultural y generacionalmente apropiada suministrada por adolescentes seropositivos confiables y capacitados.  Aunque existen varios modelos exitosos para la incorporación de adolescentes en este tipo de servicios, no se han llevado a cabo ensayos aleatorios para desarrollar un marco global que pueda ser adaptado y probado en diferentes contextos. Además, los modelos que involucran a los adolescentes como proveedores del servicio no los capacitan para ofrecer tratamientos psicológicos específicos como la terapia cognitivo conductual o la terapia de resolución de problemas, a diferencia de otros modelos de delegación de funciones diseñados para trabajadores de la salud.

En vista del llamado mundial a la acción para la integración de cuidados psicológicos en los servicios relacionados al VIH, el interés en la expansión de servicios de salud mental para adolescentes con VIH y la evidencia preliminar que sugiere que estos pueden apoyarse efectivamente, hacemos un llamado a los investigadores y responsables de la formulación de políticas para desarrollar y validar un modelo de delegación de funciones que involucre formalmente a adolescentes seropositivos capacitados para ofrecer atención psicológica a sus coetáneos. Se busca que estos adolescentes sean reconocidos como miembros importantes dentro de equipos de profesionales de la salud con la capacidad de enfrentar los retos que presenta la epidemia de VIH en adolescentes. Además, la capacitación de los adolescentes para brindar atención psicológica puede contribuir al desarrollo de competencias y aptitudes en la población joven con altos índices de orfandad, oportunidades limitadas y barreras significativas para acceder a una educación formal.

ATM reports personal fees from GSK Consulting, outside the submitted work. KK, CN, SJ, and MA declare no competing interests.

Agradecemos  a Lucie Cluver, Nicholas Micinski y Laura Nelson por su colaboración.

Referencias: http://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(15)00101-7/fulltext