El Secretario General: Reafirmar nuestro compromiso con los pueblos y los propósitos de las Naciones Unidas
La Carta de las Naciones Unidas expresa la determinación de “Nosotros los pueblos” de “reafirmar la fe en los derechos
fundamentales del hombre” y crear condiciones en las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto del derecho internacional.

La Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo de Derechos Humanos y otros órganos de las Naciones Unidas han definido más detalladamente las responsabilidades de los Estados Miembros y el sistema de las Naciones Unidas, haciendo especial hincapié en su función de prevenir los conflictos armados y proteger a las personas de atrocidades y horrendos crímenes.

Cuando las personas se ven expuestas a esos riesgos, esperan que las Naciones Unidas entren en acción y, con toda razón, el desempeño de la Organización se mide con este criterio. Todos los días, en las zonas de conflicto, emergencia humanitaria e inseguridad, los funcionarios de las Naciones Unidas tratamos de cumplir nuestra responsabilidad de proteger a las personas. Con frecuencia el personal da muestras de gran valentía y determinación, como en Timor-Leste
en 1999. En ocasiones, da la vida en servicio de las Naciones Unidas.

A pesar de nuestros esfuerzos, los Estados Miembros y la Secretaría, los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas no siempre han logrado alcanzar estos objetivos. El genocidio ocurrido en 1994 en Rwanda representa la más emblemática inacción de las Naciones Unidas y los Estados Miembros. El año siguiente marcó nuestro fracaso colectivo a la hora de prevenir las atrocidades que se cometieron en Srebrenica. En 2012, mi Panel de Examen Interno calificó de “falla sistémica” la actuación de las Naciones Unidas en las etapas finales del conflicto armado en Sri Lanka,
caracterización que acepto en nombre del sistema de las Naciones Unidas.

En los dos últimos decenios, varios millones de personas han perdido la vida en crisis como estas, y decenas de millones de personas han quedado desplazadas. Solo si cumplimos nuestras responsabilidades en virtud de la Carta podrán las Naciones Unidas y sus Estados Miembros prevenir terribles sufrimientos humanos. Tenemos la capacidad y la obligación de mejorar la manera en que reaccionamos frente a una catástrofe inminente. Una Organización coherente, que ejerce su responsabilidad moral y política y adopta medidas tempranas de carácter civil puede tener un efecto transformador en la prevención de las violaciones manifiestas de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario o ponerles fin. Al hacerlo, las Naciones Unidas pueden ayudar a agentes nacionales y regionales a cumplir sus propias responsabilidades, lo cual, en última instancia, apoya la soberanía y alienta la solución pacífica de los conflictos.

Las recomendaciones del Panel de Examen Interno y su seguimiento nos ayudarán a facilitar el logro de esos objetivos. La
ejecución comienza a partir de esta declaración, que da inicio a una serie de medidas que irán reforzando la acción de las Naciones Unidas. La declaración se compartirá con todos los funcionarios, a quienes puede servir de guía y recordatorio en su labor diaria.

En nombre del personal directivo superior y de todo el personal, reafirmo solemnemente el compromiso de la Secretaría, los fondos y los programas de las Naciones Unidas de cumplir las responsabilidades que nos han asignado la Carta, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General cuando existe una amenaza de que se perpetren violaciones graves y a gran escala del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.

Nos mantendremos alertas para detectar nuevos riesgos y procuraremos que un uso más eficaz de la información que ponen a nuestra disposición los mecanismos humanitarios y de derechos humanos de las Naciones Unidas y otras entidades oriente nuestras acciones.

Informaremos a las autoridades nacionales de las violaciones y las ayudaremos a adoptar medidas esenciales inmediatas.

Señalaremos las violaciones a la atención de los órganos competentes de las Naciones Unidas y las organizaciones regionales cuando las autoridades nacionales no tengan la capacidad o la voluntad de responder.

Trabajaremos para ayudar a los Estados Miembros a llegar a un acuerdo sobre medidas inmediatas y cumpliremos nuestra función en la aplicación de sus decisiones.

Nos pronunciaremos públicamente en los casos en que se estén cometiendo violaciones.

Ejerceremos la diligencia debida en el cumplimiento de todos nuestros mandatos.

Entablaremos deliberaciones con los Estados Miembros sobre sus posibles formas de realizar mejoras con miras a cumplir sus propias responsabilidades.

Por sobre todas las cosas, reafirmamos nuestro compromiso con “Nosotros los pueblos” de la Carta de las Naciones Unidas.

Con respecto a la situación de Siria y otras situaciones difíciles que han de plantearse, todos nosotros cumpliremos este compromiso de manera pronta y sistemática, manifestando nuestra solidaridad, integridad, imparcialidad y valentía.
Ban-Ki Moon
Secretario General
Sede de las Naciones Unidas
Nueva York
21 de noviembre de 2013

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