Un Llamado a la Acción: Fe para que la Salud Sexual y la Salud Reproductiva y Derechos estén en la Agenda de
Desarrollo post 2015
Nosotros las personas de fe, en alianza con las Naciones Unidas, como representantes de
diversas organizaciones basadas en la fe que trabajan para el desarrollo, centros de educación
teológica y otros y los organismos ecuménicos, reconocemos nuestro papel como agentes
culturales de cambio y de proveedores de servicios sociales a nivel comunitario, nacional,
regional y global; nosotros reconocemos nuestra responsabilidad de salvaguardar la dignidad y
los derechos humanos de todas las personas con nuestras acciones, nuestras palabras y de
nuestras respectivas plataformas.
Tomamos nota de – y estamos agradecidos por – los muchos logros alcanzados desde el
establecimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Nos encontramos hoy, frente a
desafíos críticos. Demasiadas de nuestras comunidades siguen sufriendo las humillaciones del
estigma, la discriminación, la violencia y las múltiples formas de injusticia. Cuando tales
violaciones ocurren en nombre de la religión, la cultura o la tradición, somos agraviados y
heridos, y tenemos el reto de responder.
No en nuestro nombre debe una madre morir al dar a luz. No en nuestro nombre ninguna niña,
niño, mujer u hombre debe ser abusado, violado o asesinado. No en nuestro nombre debe una
niña ser privada de su educación, obligada a casarse, lastimada o dañada. No en nuestro
nombre debe negarse a nadie el acceso a la atención básica de la salud, ni tampoco a un niño o
niña o un adolescente se le debe negar el conocimiento del cuidado adecuado de su cuerpo. No
en nuestro nombre los derechos humanos de cualquier persona deben ser negados.
Nosotros afirmamos que la salud sexual y reproductiva son parte de los derechos humanos, y
como tal, debe ser garantizado por los gobiernos. Observamos, en particular, la importancia de
la prevención de la discriminación por motivos de género, violencia y prácticas nocivas; la
defensa de la justicia de género; asegurar que todo embarazo sea deseado y que cada parto sea
seguro; proporcionar una educación sexual adecuada a la edad; promoción de la salud, la
educación y la participación de los jóvenes y adolescentes; prevención, tratamiento y cuidado de
las personas con VIH / Sida; apoyar la planificación familiar; y respetar el cuerpo humano.
Nosotros sostenemos que estas cuestiones sean necesarias y relevantes para una verdadera
transformación de nuestras sociedades, y es fundamental para la sostenibilidad de cualquier
programa de desarrollo.

Nosotros subrayamos, y hacemos un llamado de atención sobre la importancia de las alianzas
estratégicas entre el sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones basadas en la fe, en
colaboración con organizaciones de la sociedad civil para facilitar el diálogo y la puesta en
práctica en torno a los objetivos de desarrollo sostenible, y defender la dignidad humana en
todas las condiciones de la vida.
Por lo tanto, como las Naciones Unidas convoca a nuestros gobiernos a considerar cuales son
las próximas prioridades que desarrollo global debe ser, nosotros, las personas de fe, hacemos
un llamado al sistema de las Naciones Unidas y los Estados miembros, para garantizar que la
salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos sean parte central de la agenda de
desarrollo sostenible post 2015.

Secretaría de las Naciones Unidas
Nueva York
19 de septiembre 2014