La importancia de reconocer los derechos de la comunidad LGTBI

La Prensa, Honduras

16/05/2014

Story also carried by El Peruano

 

César A. Núñez

16/05/2014 – La Oficina Regional de Onusida para América Latina expresa su reconocimiento a las personas lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersex (LGTBI), por sus logros, aún incipientes, contra la violencia, el estigma y la discriminación hacia la diversidad sexual, y por su contribución para construir una sociedad respetuosa de los derechos humanos, libre de homofobia y transfobia.

En América Latina hemos sido testigos de importantes cambios legislativos –y de otras políticas públicas– para el reconocimiento, promoción y garantía de los derechos humanos. Ejemplos como la Ley de Identidad de Género, en Argentina, y la Ley contra la Discriminación en Chile, ambas aprobadas en 2012, son hitos en el reconocimiento de la libertad y dignidad de la diversidad sexual.

A nivel regional, reconozco la capital importancia de las acciones de incidencia política realizadas por coaliciones comunitarias LGBTI, para que en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) se generaran compromisos políticos desde sus Estados miembros en la promoción de los derechos humanos de esta población. Esto se ha evidenciado a través de las resoluciones que han sido aprobadas desde el año 2008 por la Asamblea General de este organismo, tituladas: “Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género”.

Sin embargo, en América Latina todavía falta un largo camino por recorrer para que las personas LGTBI puedan gozar plenamente de sus derechos. Hemos visto cómo el estigma y la discriminación han devenido en odio, que en los casos más extremos ha terminado en muertes violentas, con alarmante impunidad. Observo con preocupación la crueldad con la que estas violaciones son cometidas, señal de una sociedad intolerante y discriminatoria.

La respuesta al VIH ha demostrado que cuando las personas son estigmatizadas y violentadas por su orientación sexual o identidad de género, se vuelven más vulnerables a la infección por el VIH y no pueden acceder a los servicios de salud y de prevención, tratamiento y cuidado que requieren. En esta región, la prevalencia del VIH entre los hombres que tienen sexo con hombres varía entre 6.6% en Nicaragua, y 15.7% en Argentina. También se reportan altas tasas de prevalencia entre las personas trans, hasta 34% en Argentina [Fuente: Informe Análisis Regional Consolidado de los Informes Mundiales de Avance de la Respuesta al Sida, presentados por 17 países de América Latina en el 2012]. En este sentido, saludo la Resolución del Consejo Directivo de la OPS/OMS de 2013: “Abordar las causas de las disparidades en cuanto al acceso y la utilización de los servicios de salud por parte de las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y trans”, que insta a los Estados miembros a … “promover el acceso igualitario a los servicios de salud en las políticas, los planes y la legislación nacionales, … teniendo en cuenta el estigma, la discriminación y la persecución que experimentan los integrantes de la comunidad LGBT”.

No podemos permitir que más personas LGTBI sean víctimas de la violencia, estigmatización, discriminación e impunidad, y además se continúen infectando con el VIH o mueran a causa del sida. No podemos tolerar más muertes a causa de crímenes de odio basados en la orientación sexual o identidad de género.

Necesitamos el compromiso político de las instituciones públicas de América Latina, la participación y el liderazgo de la sociedad civil, para traducir en acción la visión de Onusida de llegar a cero: cero nuevas infecciones por VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. Si logramos una sociedad más inclusiva y respetuosa de los derechos fundamentales de todos sus ciudadanos, alcanzaremos nuestra meta de una nueva generación libre de VIH y sida.

 

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