30-Oct 03:23 pm|Mireya Tabuas

Como no hay apoyo médico ni psicológico en ningún hospital público, entonces lo que una hace es automedicarse las hormonas con los riesgos que eso implica”

“Desde que empecé a tener uso de razón me di cuenta de que no era del sexo masculino. A los quince años empecé a vestirme como lo que me sentía: una mujer. Mi mamá no me corrió ni me apartó, más bien me apoyó.

“Pero las cosas fuera de casa empezaron a hacerse difíciles.

Estudié Enfermería, pero sólo pude graduarme de auxiliar, quise sacar el técnico y la licenciatura pero mi condición de trans empezó a ser un problema.

“Para estudiar en el instituto tenía que usar mi nombre masculino, el que está en mi cédula; no podía maquillarme ni ser quien era. Cuando me gradué, pude trabajar muy poco tiempo como enfermera, disimulando mi condición. Sin embargo, decidí que no quería dejar de ser la mujer plena que soy, Estrella Cerezo, y me tienen que respetar así. Cuando te violan el derecho a la identidad, te violan también el derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la vida. Te cercenan completamente la existencia.

Por ejemplo, una vez tuve que ingresar en el hospital Periférico de Catia por un tiro en la pierna y no sabían en qué sala ubicarme, si en la de hombres o la de mujeres, y me atendieron en un pasillo.

“Empecé el proceso de mi cambio hormonal por mi cuenta. Como no hay apoyo médico ni psicológico en ningún hospital público, entonces lo que una hace es automedicarse las hormonas con los riesgos que eso implica. La operación de cambio de sexo es algo imposible para alguien sin recursos porque es costosísima y sólo puede realizarse en el exterior.

“En este país se reconocen hasta los derechos de los animales, mientras que la Asamblea no ha aprobado ninguna ley que ampare a la comunidad sexodiversa.

“Por suerte no tuve que ejercer el trabajo sexual, que es lo que le toca a la mayoría de las personas trans. Monté una peluquería que aún tengo y este año conseguí un puesto como enfermera en el Centro de Inclusión Social de la Misión Negra Hipólita, donde se atiende a la población trans en situación de calle. Allí veo de cerca la violencia que viven las personas trans en este país, los atropellos y el abuso policial”.

 

http://www.el-nacional.com/noticia/7434/23/Te-cercenan-la-existencia.html